viernes, 2 de octubre de 2009

Todos los caminos conducen a Grondona

El mal momento de la selección nacional
Todos los caminos conducen a Grondona
A la hora de analizar el presente del seleccionado local se destacan varias aristas y todas coinciden, en definitiva, con una sola persona: el presidente de la AFA.

Por: Matías Menconi

El seleccionado nacional está pasando por uno de los momentos más difíciles de los últimos 35 años (vale aclarar que desde 1974 Argentina participó en todos los mundiales ininterrumpidamente) ya que está en duda su participación en el Mundial de Sudáfrica 2010. Ahora bien, ¿quién es, o quiénes son, los culpables de este pobre presente? ¿Es necesario buscar culpables o hay que apoyar sea como sea para ayudar a que se consiga el objetivo?
Técnico, jugadores, dirigentes… todos, si se estudian más allá de sus simples nombres, conducen al gran y único culpable de esta realidad: Julio Humberto Grondona. Todo lo caminos nos conducen a este “señor” que está sentado hace más de 30 años en ese “codiciado sillón” de la calle Viamonte, el que muchos cuestionan desde todos los ángulo pero que ninguno es capaz de enfrentárselo cara a cara, ni mucho menos intentar destronarlo, a este “gran rey”, de su mandato monárquico que día a día crece un poco más. Hay un culpable, hay delitos y hay testigos. Hay cobardes, conspiradores y cómplices; hay quienes se rebelan, lo ponen en evidencia y quienes no se asustan ante el poder de “El Padrino” del fútbol argentino. Por eso, sí es necesario buscar el culpable y desenmascararlo, como también es indispensable luchar juntos para que se termine el otro “gran monopolio” del fútbol.
Volvamos unos años atrás y hagamos un poco de historia: el “señor” Grondona empezó como ferretero en Sarandí y ahora es secretario de Finanzas de la FIFA, donde mueven 3.000 millones de euros por año. Es presidente de la AFA desde 1979 y en épocas de elecciones (allá por el 2006), llevó al Mundial a los dirigentes que tenían que reelegirlo, con todo pago y desde “su bolsillo”. Hasta hace tres años su patrimonio “declarado” era de 1.300.000 dólares (¿un poco mucho para un simple ferretero, no?), por más que se sepa que ese no es ni la mitad de su “verdadero” patrimonio) y más si le sumamos que el de su hijo es superior a 1.100.000 (todo conseguido como “socio” de su padre en sus fraudulentos negocios).
Por otra parte está las obscuras sociedades multimillonarias que mantiene con “hombres” del estilo de, Eduardo Carlos Peluca, ex jefe de cuadrilla de SEGBA, ahora Secretario de la Confederación Sudamericana de Fútbol y mano derecha de Grondona; los hermanos Fernández Prieto, de patrimonio declarado de poco más de U$S 4.000.000 (duplicado durante su sociedad con el capo de la AFA); Emir Yoma, con quien comparte en sociedad diferentes inmuebles: Torre Puerta Norte (Av. Libertador 6736, Núñez) de U$S 8.000.000 de inversión; Torre Safir (Av. Avellaneda 850, Caballito) en donde invirtieron U$S 6.000.000; Terrazas de Quilmas (Sarmiento y Guido, Quílmes) inversión de U$S 15.000.000 y la Torre Blue Sky (Av. Libertador 1052, Barrio Norte) de U$S 10.000.000 de inversión.
Pero ante todo esto, el “señor del fútbol” nunca reconoció sus sociedades. “No tengo ninguna relación con Emir Yoma, yo sólo le proveo materiales de construcción”, se refería Grondona con respecto a su relación con el ex cuñado de Menem. Pero esto no es cierto, distintas investigaciones llevadas a cabo por la revista “Noticias” (de donde cito las fuentes expuestas), demuestran que Julio y Emir no sólo comparten más de una construcción inmobiliaria sino que también el deseo de no aparecer al frente de sus empresas (utilizando testaferros, en el caso de Grondona, su hijo, su yerno, sus socios Prieto, Miculitzki, entre otros). Un ejemplo claro es la sociedad inscripta “Caponar SA.” en donde el presidente del directorio es Gustavo Miculitzki; el vice, Jorge Fernández Prieto, hermano de Alberto y a la vez titular de la Unión Industrial de Avellaneda; el director titular es Genaro Aversa, yerno de don Julio; y el director suplente, Claudio Roberto Espósito, contador personal del presidente de la AFA.
Por otra parte están sus “aliados” que de una u otra manera colaboran o colaboraron para mantener este “gran circo” de pie. Entre ellos se destacan: Luís Barrionuevo, Carlos Ávila, Julio Comparada y alguien que como presidente de su club lleva una política análoga con la de Grondona, José María Aguilar (presidente de River Plate).
Van escritas 670 palabras y varios argumentos que involucran a Julio Grondona en más de un negocio fraudulento. ¿Pero porqué nadie hace nada para detenerlo o para acabar con la mentira? Se ve que el poder de “unos pocos” en este país es mucho más fuerte que la justicia para “todos”, que unos cuantos puñados de dinero son suficientes para lavar la reputación de cualquier mortal. “Todo pasa” (menos él); “El secreto para mantenerse tantos años en el poder es mentir un poquito” (programa, “Tiene la palabra”); “Si el técnico toma las decisiones y elige a quién convocar y a quién no, ¿para que estoy yo?” (días antes de darse a conocer la lista para el Mundial 2006); muchas frases que nos pintan tal cual es el “señor” en cuestión. Alguien que no entiende de autocríticas, que no acepta que se dude de él ni que se lo ponga en evidencia (y lo deja bien en claro), alguien que por más que todo y todos pasen, sigue estando.

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